QUÉ ES LA LITERATURA INFANTIL (en un mar de clics)

Aquí hablamos sobre Literatura Infantil (LI) y es precisamente el concepto de ésta el asunto sobre el que más correos hemos recibido. Tomando prestado un título de la bibliotecaria peruana Rita Yvette Chong-Siu Sánchez, parece ser que resulta fundamental saber ¿QUÉ ES LA LITERATURA INFANTIL Y CUÁNTO IMPORTA LO QUE ELLA SEA? (Biblios, Revista Electrónica de bibliotecología, Archivología y Museología). Habíamos tratado el tema en dos entradas anteriores del blog, Definición de Literatura Infantil y ”Literatura para niños y escuela”, Joel Franz Rosell; poca cosa para un debate tan amplio. De modo que nos decidimos a realizar un periplo más largo por la red, mostrando aquí los resultados para que quien esté interesado pueda elaborar su propia cartografía digital de la cuestión. Enrumbamos el ratón y soltamos sus amarras…

Juliana Boersner (NOTAS SUELTAS SOBRE LITERATURA INFANTIL), sobre las primeras olas, nos adelanta la mayor sorpresa de este viaje: “Vaya, quizás la pregunta les parece un poco extraña, un poco descabellada o hasta tonta porque se supone que debemos tener una respuesta clara en torno a qué es la literatura infantil”. Pero no, “la pregunta por la literatura infantil es, una y otra vez, la investigación de sus límites. ¿Dónde empieza, dónde termina?”, como señala la escritora Ana María Shua (LITERATURA INFANTIL. DE DÓNDE VIENE Y A DÓNDE VA). Y parece ser que esa respuesta no es tan sencilla y que lo es aún menos desde el momento en que, como dijo Román López Tamés (INTRODUCCIÓN A LA LITERATURA INFANTIL), el niño o niña “ha conseguido un mundo autónomo, su mundo, y ha dejado de ser mera esperanza de hombre adulto”.

Comenzamos explorando las costas de su negación: lo que no es la LI. La conocida editora Elisa Aguiar Baixauli nos descubre CINCO COSAS QUE NO ES LA LITERATURA INFANTIL,  en su blog Editar en voz alta. Para ella la LI no es lo mismo que libros para niños; no es lo mismo que literatura light; no es lo mismo que literatura con protagonista niño o joven; no es lo mismo que pedagogía; y no es la que se escribe para niños. Elisa Aguiar suscribe como mejor definición la que dice que “literatura infantil y juvenil es la que también pueden leer los niños y jóvenes” (que Carlo Frabetti atribuye a Michel Tournier).

Siguiendo la estela del escritor y crítico alemán Walter Benjamin (1892-1940) iniciamos la ruta de quienes reflexionaron sobre lo que sí era la LI. En sus ESCRITOS. LA LITERATURA INFANTIL, LOS NIÑOS Y LOS JÓVENES, señala que en sus orígenes la LI “fue edificante, moralista y tomaba el catecismo y la exégesis en el sentido del deísmo” y también que “su aridez, su falta de significación para el niño” eran innegables. Y afirma que “el niño exige del adulto una representación clara y comprensible, no infantil; y menos aún quiere lo que éste suele considerar como tal. Dado que el niño comprende exactamente incluso la seriedad distante y grave, siempre que ésta salga del corazón con sinceridad y sin ambages (…)”.

En la playa ancha del Centro Virtual Cervantes descansan numerosos trabajos de Juan Cervera (1928-1996), profesor, escritor y director teatral, catedrático de Didáctica de la Lengua y la Literatura en la Universidad de Valencia y estudioso del teatro y la LI. Uno de ellos lleva por título EN TORNO A LA LITERATURA INFANTIL. Dice Cervera: “Existe una visión en alza de la literatura infantil que se caracteriza por su afán de globalización. Según esta concepción, bajo el nombre de literatura infantil deben acogerse todas las producciones que tienen como vehículo la palabra con un toque artístico o creativo y como receptor al niño. Esta definición, que hacemos nuestra, coincide sensiblemente con la de Marisa Bortolussi, (1985, p. 16) que reconoce como literatura infantil “la obra estética destinada a un público infantil”.

Juan Cervera da por supuesta la clara distinción entre libros de texto, informativos o de entretenimiento, y la LI propiamente dicha. Así como también que la LI engloba mucho más que “los clásicos géneros de la narrativa, la poesía y el teatro”. Y según el proceso creador seguido diferencia tres tipos de LI: la literatura ganada, la literatura creada para los niños (que considera particularmente viva e interesante) y la literatura instrumentalizada (que, aunque se pretenda, el didactismo que inunda estos textos hace que Cervera no los considere LI).

Con la mar en bonanza seguimos la derrota de Ana María Shua. Esta escritora argentina nos acerca a su trabajo LITERATURA INFANTIL. DE DÓNDE VIENE Y A DÓNDE VA, en la web argentina  Biblioteca Nacional de Maestros. Allí sigue una interesante ruta reflexiva por las aportaciones que Marcel Péju, Marisa Bortolussi, Carlos Drummond de Andrade, Katherine Dunlap Cather, Marielle Durand y Lucía Pimentel Goes, entre otros, hicieron sobre su idea de LI. También nos recuerda cómo Juan Ramón Jiménez opinaba que el libro para niños es “el libro del cuento mágico, del verso de luz, de la pintura maravillosa, de la música deliciosa. El libro bello, en fin, sin otra utilidad que su belleza”.

El escritor y periodista hispano-venezolano Javier Miranda-Luque nortea con su aportación DE QUÉ HABLAMOS CUANDO HABLAMOS DE LITERATURA INFANTIL, en el blog Juguetería los hermanos Chang. Quizás, nos dice, el termómetro que marque qué es y qué no es LI sean nuestras propias hijas e hijos; y la LI, más que un género, es una actitud de desenfado ante uno mismo y ante el entorno: “asumir la curiosidad como estilo, ejercer a plenitud nuestra capacidad de asombro al leer, pero, sobretodo, al escribir”.

Nos sorprende en el viaje la profesora y escritora malagueña Isabel Borda Crespo que, en su obra “Literatura infantil y juvenil. Teoría y didáctica” (Grupo Editorial Universitario, Granada, 2002), diserta igualmente sobre la DEFINICIÓN DE LITERATURA INFANTIL. En un documento ofrecido por la Junta de Andalucía hace una interesante recopilación de las definiciones elaboradas por varios autores. Pero Borda Crespo apunta dos aspectos importantes para definir el territorio de la LI. El primero es “la conexión entre escuela, infancia y literatura, conexión comprensible pero que históricamente ha lastrado el producto infantil de un excesivo didactismo, hasta llegar a confundir lo literario con lo didáctico, pedagógico o ejemplarizante y con ello confundir al lector o lectora acerca de lo que debía encontrar en su lectura”. Y es segundo es que la LI “no es ni constituye un producto de segunda fila por el hecho de estar destinado, quizás desde el mismo origen del proceso creativo, a la infancia (…). La consideración de la literatura infantil como un subproducto hace tiempo que tenía que haber sido abandonada (…). Y con ella nuestros prejuicios adultos para disfrutarla y valorarla”. Señalamos, finalmente, una característica de la LI que Borda Crespo recoge de Isabel Tejerina: “Habría que decir que mientras que los buenos libros para mayores no son siempre para niños, los buenos libros infantiles sí son aquellos que también son capaces de interesar, incluso de conmover, a los adultos”.

No obstante, el rol del didactismo tiene sus seguidores. El escritor puertorriqueño Andrés Díaz Marrero presenta en su web la ponencia LITERATURA Y DESARROLLO INTELECTUAL INFANTIL, en la que considera que la LI satisface cuatro necesidades de los niños: la de pertenecer, la de amar y de ser amado, la de desarrollar valores éticos y la de adquirir conocimientos.

Pero autoras como Christine Nöstlinger hablan con firmeza desde la cofa. En una entrevista en 1993 deja claro su rechazo del didactismo en la LI: “La literatura infantil no es una pastilla pedagógica envuelta en papel de letras sino literatura, es decir, mundo transformado en lenguaje”.

También la escritora y promotora cultural mexicana Heidi Garza comparte rumbo HACIA UNA DEFINICIÓN DE LITERATURA INFANTIL, en su blog Letras Minúsculas, Literatura Infantil y Juvenil. Allí reflexiona sobre la lucha que el finalismo didáctico y la explosión creativa mantienen en el cóctel de la LI. Y sitúa una definición de la LI condicionada por el contexto social, económico y político “que se traducen en la idea que tenemos del niño, del control de la procreación y la vida que continua más allá de nosotros”. También vincula el concepto de LI y su evolución a los factores económicos que permitieron “el acceso a la educación y a los libros a una mayoría, la diversidad y el incremento de la industria editorial”.

Del ya citado escritor, ilustrador y crítico cubano Joel_Franz_Rosell podemos leer otro diario de a bordo: CONCEPTO DE LITERATURA INFANTIL, en el blog Clases Informativas de Fernando. Comienza señalando “la grosera amalgama de homologar la generalidad que constituyen los libros infantiles (literarios, de aprendizaje, lúdicos, de divulgación…) con la literatura infantil, que es sólo una parte de ellos; quizás numéricamente menor, pero definitoria y más prestigiosa”. Y después habla de una revelación: “Toda obra maestra de literatura infantil es el resultado de un descubrimiento, de una invención, de una revelación, de un compromiso del espíritu del autor –inevitablemente un adulto– con las esencias y posibilidades de lo humano que se revelan a través de los niños”.

Por si pareciese poco, la Asociación de Bibliotecarios Graduados de la República Argentina nos sorprende con otro diario más firmado por Joel_Franz_Rosell: LITERATURA INFANTIL Y LA ESCUELA: UNA PAREJA CONFLICTIVA. El escritor pide que no se confundan libros y literatura: “no todos los libros infantiles son literatura infantil y, por supuesto, los textos escolares no son literatura, aunque en algunos casos puedan contener fragmentos de ella. La literatura infantil es un género artístico y su lectura procura una experiencia estética, emocional y lúdica que puede complementar los contenidos escolares, pero que constituye, sobre todo, una alternativa y una forma de “descansar” de dichos contenidos. La literatura infantil no debe ser vista como instrumento, sino, y esto solo en algunos casos, como un aliado del trabajo escolar”.

También nos recuerda algo de lo dicho en su libro “La literatura infantil: un oficio de centauros y sirenas” (Lugar Editorial, Buenos Aires, 2001, pág. 13): “Lo específico de la literatura infantil no es alimentar al niño con una versión del mundo a su nivel. Lo que la caracteriza es haber convertido en rasgo estilístico la forma singularmente creativa que tienen los chicos de mirar, relacionarse con el mundo y expresarlo. Todo esto es interpretado, contado y organizado por un adulto especializado en estéticos trajines con el lenguaje. Un adulto que, si es un auténtico creador, no vacilará en singularizar su discurso volcando en él toda su vida –de sus ilusiones a sus terrores– para configurar una obra única y personal, para nada inferior a la de quienes escriben para adultos, pero que, estilísticamente, será reconocible como parte del universo estético infantil”.

En caribeñas aguas encontramos los FUNDAMENTOS TEÓRICOS PARA UNA INTERPRETACIÓN CRÍTICA DE LA LITERATURA INFANTIL, debidos a la profesora y escritora costarriqueña Magdalena Vásquez Vargas y que nos ofrece el Instituto Tecnológico de Costa Rica. Analiza la autora las posiciones que en este tema mantienen Jaime García Padrino, Juan Cervera y Graciela Perriconi, mostrándose especialmente crítica con ésta porque considera que “la literatura infantil es un acto comunicativo entre un receptor niño y un emisor adulto que tiene como objetivo sensibilizar al niño por medio de la capacidad creadora y lúdica del lenguaje”, definición ante la cual Vásquez Vargas se pregunta “si realmente se le ha concedido a la infancia su independencia o se le sigue considerando como una etapa incompleta del ser humano”.

Después hallamos El Cuaderno de Herodes, cuaderno de bitácora del escritor y editor venezolano Rafael Rodríguez Calcaño. En él se cuestiona, como todos, ¿QUÉ ES LA LITERATURA INFANTIL? y cuáles son las CARACTERÍSTICAS ESTRUCTURALES DE LA LITERATURA INFANTIL. Comienza considerando la LI como un género literario complejo “porque incorpora en su seno a la poesía, la narrativa, la novela, la dramaturgia, etc.”; pasando a continuación a creer más apropiado tratar a la LI como un subgénero dentro de cada género (la novela para niños sería así un subgénero de la novela). Y, citando a la profesora Griselda Navas (“Introducción a la Literatura Infantil”), escoge como características estructurales más representativas de la LI las siguientes: trama lineal; el tiempo y el lugar generalmente son inmanentes o arquetipales; imágenes de maravillosa sencillez; estilo no recargado ni retórico; empleo frecuente del diálogo, en un estilo narrativo directo; presencia de personajes genéricos (como topo, sapo); empleo exhaustivo del sinsentido, el absurdo, la hipérbole y otros recursos humorísticos; escasa descripción de personajes o lugares, para ganar tensión narrativa.

Nueva vuelta por la playa ancha del Centro Virtual Cervantes, hasta donde llega la proa de María Dolores González Gil, catedrática jubilada de Didáctica de la Lengua y la Literatura en la Universidad de Sevilla: LITERATURA INFANTIL: NECESIDAD DE UNA CARACTRIZACIÓN Y DE UNA CRÍTICA LITERARIA. Considera ella que la definición de LI se encuentra oscurecida, poco caracterizada, difusa. También cree que LI es Literatura y para que no decaiga esa consideración le parece fundamental insistir en la importancia y el compromiso que supone considerar en la LI lo estético y la calidad literaria: la LI es “conjunto de obras de arte que tienen como materia prima fundamental la lengua oral-escrita”.

Tras una serie de consideraciones sobre el tipo de público de la LI, dice de ésta: “una literatura que haga posible la diversión; que lleve en sí posibilidades de producir goce estético; que sea asequible por las estructuras lingüísticas, estilísticas, literarias, psicológicas, socioculturales…; y que tengan en cuenta responder a los centros de interés y a la libre elección de los destinatarios, nos resulta una literatura, específicamente adecuada para la infancia y la juventud”.

Nos añade la definición de LI que expresó Marc Soriano (“Guide de litterature pour la jeunesse”, Ed. Flammarion, París, 1977): es “una comunicación histórica (dicho de otro modo localizada en el tiempo y en el espacio) entre un locutor o un escrito adulto y un destinatario infantil (receptor) que, por definición en cierto modo, en el curso del período considerado, no dispone más que de forma parcial de las experiencias de la realidad y de las estructuras lingüísticas, afectivas y de otro tipo que caracterizan a la edad adulta”.

Y, finalmente, izamos a bordo otro párrafo de las conclusiones de María Dolores González Gil: “La Literatura, los textos concretos, que seleccionan niños y adultos en diálogo vital, con respeto y realismo, puede considerarse, según nuestra opinión Literatura Infantil (…). Se puede decir que Literatura Infantil es el conjunto de obras de arte que, teniendo como materia prima la palabra, la lengua oral-escrita, son elegidas por los niños con independencia de que fueran o no escritas para ellos”.

Desde las islas fecundas del Instituto del Libro y la Lectura del Perú descubiertas por el escritor y profesor Danilo Sánchez Lihón, éste responde a los vientos ¿QUÉ ES LA LITERATURA INFANTIL?: “La literatura infantil es un arte que recrea contenidos humanos profundos y esenciales; emociones y afectos primigenios; capacidades y talentos que abarcan percepciones, sentimientos, memoria, fantasía y la exploración de mundos ignotos. Es un arte que abarca campos del quehacer humano básicos y que tiene que ver de manera raigal con la cultura, la educación, la comunicación, la ciencia y lo más central de las humanidades; es un arte que asume la realidad, decanta la vida, recorre y traspasa la fantasía, toca y se introduce en lo eterno. Devela, desentraña y debate artísticamente asuntos fundamentales del ser del hombre y de las cosas, de la naturaleza y de la vida, del cosmos y el destino, al mismo tiempo que remece, conmueve y transforma el alma escondida del ser del niño o de la persona humana que lee, al mismo tiempo que sublima y cambia la vida. Busca reinventar el mundo en función de viejos y a la vez nuevos cariños e ilusiones. Permite que el niño se sitúe frente a la realidad con fascinación, lleno de encanto que los creadores arrancan al misterio como expresión de la vida con significados henchidos de valor y colmados de esperanzas”.

Son los mismos vientos salinos los que rolan y nos traen a la memoria la INTRODUCCIÓN A LA LITERATURA INFANTIL, debida a la pluma de Román López Tamés, catedrático en la Universidad de Cantabria. Puede consultarse esta obra gracias a la web de la Universidad de Murcia y, para la reflexión que nos ocupa, no debemos perdernos al menos su primer capítulo: “Literatura Infantil. Existencia y límites. Los géneros”. Allí dice el autor que LI es “no la que imita grotescamente en el mundo de los niños y adolescentes desde una perspectiva adulta sino la que se adecua a una etapa del desarrollo humano sin renunciar a la universalidad de los temas. La adecuación a la infancia no es negación del arte. En el sentido de Caló para quien el artista que escribe acomodándose al niño no hace un esfuerzo mayor ni distinto al de Shakespeare cuando habla por los más extremados personajes”.

Costeando de nuevo por el Caribe, la venezolana Juliana Boersner, psicóloga social, librera y editora web, dejó sus NOTAS SUELTAS SOBRE LITERATURA INFANTIL en su blog Papel en blanco. En esas notas nos habla del origen de la LI, vinculándolo a los tiempos en los que la infancia dejó de ser considerada como seres adultos imperfectos para comenzar a ser entendida como seres humanos en evolución. Y apunta un debate muy interesante: “(…) debería ser obvio que la literatura infantil es la literatura escrita para niños. Pero (piensen un momento), también podría ser la literatura escrita por niños. ¿Imposible? Difícil, quizás porque pocas veces pensamos que los niños puedan ser autores pero al mismo tiempo acérquense a un niño que está hablando solo, o a una niña poniendo a hablar a sus muñecas, por ejemplo, o ensayen a pedirles a los niños que les cuenten un cuento”.

Seguimos la ruta por las aguas cálidas de los Trópicos, en las que encontramos a Jacqueline Ropain, profesora de Castellano, Literatura y Latín en el Instituto Pedagógico de Caracas (Universidad Pedagógica Experimental Libertador). Ella se pregunta igualmente ¿QUÉ ES LITERATURA INFANTIL? en su blog Magnaliteratura. Entre sus interesantes aportaciones, sostiene que la LI es una literatura atípica y singular, pues no es exactamente la literatura creada para la infancia porque muchas personas adultas disfrutan de ella y, al mismo tiempo, también cuestiona la definición que ofreció Merlo (1976): “La literatura infantil significa fundamentalmente, literatura escrita por adultos para que lean los niños”; Ropain argumenta para ello que “los niños no sólo leen lo que los adultos han escogido para ellos, estos receptores se han apropiado de muchas obras, en especial de las narraciones de aventuras: Robinson Crusoe de Daniel Defoe, Los viajes de Gulliver de Jonathan Swift, El libro de la selva de Rudyard Kipling, La isla del tesoro de Robert Louis Stevenson, Viaje al centro de la tierra de Jules Verne, entre muchos otros”.

Cita Ropain la aguda reflexión de Isabelle Jean (1984): “la idea que inicia la literatura para niños radica en la existencia de una edición específica. Sólo a partir de ese momento podrá hablarse de “literatura infantil”, cuando lo económico sea realmente el soporte de una ideología. Este suceso se produjo al mismo tiempo en Francia y en Inglaterra: Pellerin crea en 1740 las estampas de Epinal, Jhon Newberry abre en Londres en 1745 la primera librería para niños…”.

Ropain nos recuerda también la opinión de Teresa Colomer, que en su fundamental “Introducción a la literatura infantil y juvenil” (Ed. Síntesis, Madrid, 1999, pág. 15), expone las tres funciones que cumple la LI: ”1. Iniciar el acceso a la representación de la realidad ofrecida a través de la literatura infantil y compartida por una sociedad determinada. 2. Desarrollar el aprendizaje de las formas narrativas, poéticas y dramáticas a través de las que se vehicula el universo literario. 3. Ofrecer una representación articulada del mundo que sirve como instrumento de socialización de las nuevas generaciones”.

Finalmente Jacqueline Ropain expone su propia convicción: LI es aquella que “está hecha para satisfacer gustos de grandes y pequeños, de sociedades hambrientas de recreación y de satisfacción ficcional. A fin de cuentas: el único receptor que tiene este tipo de literatura es el niño(a) que llevamos dentro”.

En las coordenadas de un mar alejado los catedráticos de Universidad Amando López Valero y Pedro Guerrero Ruiz descubrieron su ensayo LA LITERATURA INFANTIL Y SU DIDACTICA (“Revista interuniversitaria de formación del profesorado”, 1993), que hoy nos ofrece el portal Dialnet de la Universidad de La Rioja. Allí afirman: “ponemos concluir diciendo que esta polémica Literatura Infantil engloba varios apartados: La literatura creada por un autor específicamente para los niños. La literatura creada por un autor, no pensada en principio para los niños, pero que éstos han hecho suya. La literatura anónima procedente del folklore popular. La literatura creada por los propios niños”.

Repasan estos autores lo dicho sobre los caracteres fundamentales que ha de reunir la LI para interesar al niño. Para Jesualdo (1959) eran el carácter imaginativo, el dramatismo y la técnica del desarrollo y el lenguaje. Mientras que Mercedes Gómez del Manzano (1985) señalaba la sencillez creadora, la audacia poética, y el simbolismo y  la comunicación adecuada. Y recuerdan que Mª C. Venegas (1987) consignó los elementos que nunca han de estar presentes en la LI: el aniñamiento, el didactismo, el paternalismo, la cursilería y la ambigüedad.

Buen vigía desde la costa, la Fundación Alonso Quijano para el Fomento de la Lectura encuentra el pergamino LA LECTURA, ESTEREOTIPOS Y TRANSGRESIONES, en el que recoge la frase del escritor escocés James Matthew Barrie, conocido creador del personaje de Peter Pan: “todo lo que pasa a partir de los 12 años es ya insignificante”. Y la copiamos aquí porque hay quien entiende esta frase como una escueta y concisa definición de lo que es la LI.

Aunque no nos habla de su concepto de LI, también pueden ayudarnos a brujulear las consideraciones históricas que sobre su nacimiento hace la  bibliotecóloga mexicana Verónica Juárez Campos. Consultemos para ello la HISTORIA BREVE (MUY BREVE) DE LA LITERATURA INFANTIL que nos presenta en su blog Uvejota, blog de Bibliotecas y algo más.

Y la muy reconocida Teresa Colomer, capitana intrépida, profesora de Didáctica de la Lengua y la Literatura de la Universidad Autónoma de Barcelona y directora de la Red de Investigadores en Literatura Infantil de las Universidades Catalanas, expuso en el 32 Congreso Internacional de IBBY (Santiago de Compostela, 2010) su ponencia LA LITERATURA INFANTIL: UNA MINORÍA DENTRO DE LA LITERATURA. No trata de manera expresa el concepto de LI, pero reflexiona sobre las tensiones que sucedieron y suceden en ocho espacios de debate relacionados con la LI, que son:

. Respecto de la literatura de tradición oral: la historia de una amistad.

. Respecto de la pedagogía: la confusa lucha por la independencia.

. Respecto de la literatura sin adjetivos: la apertura de la torre de marfil.

. Respecto del debate cultural: la conquista relativa de los medios de comunicación.

. Respecto de las formas de ocio: la telaraña de la animación lectora.

. Respecto de las leyes del mercado: la marea de la mediocridad.

. Respecto de la imagen: una exploración teórica y un pulso a mantener.

. Respecto de las nuevas formas de ficción: un nuevo reparto de baraja.

Claramente la orientación presente y futura de estos ocho aspectos condiciona lo que es y será la LI. De ahí la importancia que tiene el pensamiento aportado por Teresa Colomer.

Como última escala de este prolongado periplo, atracamos en el Instituto de Tecnologías Educativas, del Ministerio de Educación español. El ITE, farero experto en toda tecnología, permite consultar todo un curso formativo sobre la LI, que comienza, claro está, echando su luz sobre el concepto de la misma. Éste es su índice de contenidos:

. Sobre el concepto de Literatura Infantil

. La Literatura Infantil en España

. Contenidos y modos de expresión: Tendencias en la Literatura Infantil y Juvenil en España

. Principales corrientes en la narrativa infantil y juvenil

. Otros géneros de la Literatura Infantil

. Panorama de la Literatura Infantil y Juvenil desde 1995 a 2002

En el primer módulo de este curso el Instituto de Tecnologías Educativas recoge que la LI son aquellas “[...] obras que reúnan unas condiciones adecuadas a la mentalidad de los niños, tanto en la forma como en el contenido e intención”, como expresó Manuel Peña Muñoz (“Alas para la infancia: Fundamentos de Literatura Infantil”. Editorial Universitaria, Santiago de Chile, 1995, pág. 26).

En nuestra hoja de ruta persiste la cuestión: ¿Qué es la Literatura Infantil? Tras esta navegación digital, quizás ahora tengamos la respuesta a una distancia tal que se pueda escudriñar sin catalejo. Buena mar para quien siga navegando.

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Published in: on 20/02/2011 at 11:14  Comments (10)  

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10 comentariosDeja un comentario

  1. “Los felicito por este artículo, es realmente muy interesante este debate sobre la literatura infantil! Es muy dificil elegir entre las diferentes posturas y definiciones, que plantean los distintos escritores y académicos.
    Justo hoy salió una nota periodística sobre ese tema http://www.revistaenie.clarin.com/literatura/infantil-juvenil/debate_sobre_literatura_infantil_y_literatura_0_445155717.html
    Muchas gracias, saludos!”

    • Ciertamente los enfoques sobre el concepto de Literatura Infantil son múltiples y estimulan un largo debate sobre la cuestión. En buena medida es algo positivo, porque añade vitalidad al ya de por sí bullicioso mundo de la creación literaria. A nosotros nos ha instruido mucho seguir este debate y nos agrada saber que a ustedes también les ha parecido de interés. Muchas gracias por sus palabras y por el artículo que nos aporta. Escuelas Tremañes-Opera

  2. Muchas gracias por estudiar tan a fondo un asunto de primera necesidad. Mi artículo, que agradezco con emoción saque de la prehistoria de la LI, o de la LIJ, se remonta a 1979. Sería bueno tener en cuenta qué se había dicho o escrito en aquellos tiempos de mi juventud sobre nuestra materia. Claro que ahí estaban Soriano, y Bravo- Villasante, y Dora Pastoriza. Puede imaginar lo que he estudiado y vivido en 34 años de docencia e investigación en dedicación exclusiva a los niños y su literatura, pero los árboles de las publicaciones no nos dejaban ver el bosque de la complejidad de puntos de vista.
    Ahora sigo pensando y creyendo que no se ha dicho todo sobre lo fundamental y me pongo a su disposición para colaborar en cartografías lectoras, o trabajos como los que refleja en este imprescindible blog. Gracias y un cordial saludo

    • Muchas gracias a usted, Lola, por tantos años de trabajo dedicado con entusiasmo a la Literatura Infantil. Para nosotros ha sido una satisfacción leer sus textos y relacionarlos con las aportaciones que otros autores hacen para poner algo de luz sobre la esencia de la LIJ. Si en algún momento desea exponer en Internet alguna de sus opiniones sobre la Literatura Infantil y su devenir actual, ponemos este blog a su servicio. Agradecemos que haya participado en él con este comentario y le enviamos un cordial saludo. Escuelas Tremañes-Noverasco.

  3. me parece muy buena la informaciony muchas grcias…………?

    • Gracias a tí, María Paula. Para nosotros es una gran noticia que ye haya resultado de utilidad. Un saludo.
      Escuelas Tremañes-Noverasco

  4. ¡Hola! Quisiera invitar a escritores y escritoras residentes en Venezuela a participar en el 1° Concurso Nacional de Cuento Infantil Idenna 2012. ¿Es posible publicar el afiche con las bases en su blog? Muchas gracias.
    Antonio Marcano
    amarcano@idena.gob.ve

    • Hola, Antonio. No nos resulta posible publicar en el blog todas las convocatorias de concursos, premios, exposiciones y actos literarios que recibimos. Entenderás que si lo hiciésemos bloquearíamos nuestro blog, dada la cantidad de convocatorias que solemos recibir. Pero nos encantará que nos envíes tu información para remitirla después por correo electrónico a todos nuestros contactos. Nuestra dirección es infantiltremanes@gmail.com
      Muchas gracias por tu comprensión y un cordial saludo. Escuelas Trmañes-Noverasco.

  5. Realmente leer lo que ha escrito sobre Literatura Infantil es muy interesante , porque tiene que ver con la imaginación y creatividad de las niñas y niños, ya que ellos son muy creativos, considerándose la necesidad de reconocer sus etapas de desarrollo, ubicarnos en el contexto cultural socio lingüístico, entre otros.
    Gracias.

  6. Reblogueó esto en literaturainfantiluptamca.


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